LOS ESCRITOS DE URANTIA - Escrito 185
El juicio ante Pilato

LOS ESCRITOS DE URANTIA   

Parte IV. VIDA Y ENSEÑANZAS DE JESÚS



Paper 185
The Trial Before Pilate

    Poco después de las seis de la mañana de aquel viernes, 7 de abril del año 30 d. C., Jesús compareció ante Pilato, el procurador romano que gobernaba Judea, Samaria e Idumea bajo la supervisión directa del legado de Siria. Los guardias del templo llevaron al Maestro ante la presencia del gobernador romano, atado y acompañado por unos cincuenta de sus acusadores, incluido el tribunal sanedrita (saduceos principalmente), Judas Iscariote, Caifás el sumo sacerdote y el apóstol Juan. Anás no se presentó ante Pilato.

185:0.1 (1987.1) SHORTLY after six o’clock on this Friday morning, April 7, A.D. 30, Jesus was brought before Pilate, the Roman procurator who governed Judea, Samaria, and Idumea under the immediate supervision of the legatus of Syria. The Master was taken into the presence of the Roman governor by the temple guards, bound, and was accompanied by about fifty of his accusers, including the Sanhedrist court (principally Sadduceans), Judas Iscariot, and the high priest, Caiaphas, and by the Apostle John. Annas did not appear before Pilate.

    Temprano esa mañana, Pilato ya se había levantado y estaba listo para recibir a aquel grupo de visitantes. A última hora de la tarde anterior, aquellos mismos que le habían pedido su autorización para el empleo de soldados romanos en el arresto del Hijo del Hombre le habían informado de que llevarían a Jesús temprano ante él. Se había previsto que el juicio tuviera lugar delante del pretorio, en una ampliación de la fortaleza de Antonia, donde Pilato y su mujer residían cuando se quedaban en Jerusalén.

185:0.2 (1987.2) Pilate was up and ready to receive this group of early morning callers, having been informed by those who had secured his consent, the previous evening, to employ the Roman soldiers in arresting the Son of Man, that Jesus would be early brought before him. This trial was arranged to take place in front of the praetorium, an addition to the fortress of Antonia, where Pilate and his wife made their headquarters when stopping in Jerusalem.

    Aunque Pilato llevó a cabo gran parte del interrogatorio al que se sometió a Jesús en las salas del pretorio, el juicio público se celebró en el exterior, en las escalinatas que conducían a la entrada principal. Se les permitió aquel privilegio a los judíos, que se negaban a entrar en cualquier edificio gentil en el que se pudiese haber usado levadura ese día de la preparación de la Pascua. Aquello no solo los hubiera convertido, ceremonialmente, en impuros y les hubiera impedido, pues, compartir la fiesta de acción de gracias de la tarde, sino que habrían precisado de las ceremonias de purificación tras la puesta de sol, antes de ser aptos para comer la cena pascual.

185:0.3 (1987.3) Though Pilate conducted much of Jesus’ examination within the praetorium halls, the public trial was held outside on the steps leading up to the main entrance. This was a concession to the Jews, who refused to enter any gentile building where leaven might be used on this day of preparation for the Passover. Such conduct would not only render them ceremonially unclean and thereby debar them from partaking of the afternoon feast of thanksgiving but would also necessitate their subjection to purification ceremonies after sundown, before they would be eligible to partake of the Passover supper.

    Aunque estos judíos no sentían ningún remordimiento de conciencia por intrigar y llevar a efecto el asesinato legal de Jesús, eran, no obstante, muy escrupulosos en cuanto a estas cuestiones de limpieza ceremonial y de rutina tradicionalista. Y ellos no son los únicos en dejar de lado las obligaciones  elevadas y santas que dicta la naturaleza divina, y prestar, no obstante, una meticulosa atención a cosas insignificantes para el bien humano tanto en el tiempo como en la eternidad.

185:0.4 (1987.4) Although these Jews were not at all bothered in conscience as they intrigued to effect the judicial murder of Jesus, they were nonetheless scrupulous regarding all these matters of ceremonial cleanness and traditional regularity. And these Jews have not been the only ones to fail in the recognition of high and holy obligations of a divine nature while giving meticulous attention to things of trifling importance to human welfare in both time and eternity.

1. PONCIO PILATO  

1. Pontius Pilate

    Si Poncio Pilato no hubiera sido un gobernador razonablemente bueno de las provincias menores, Tiberio difícilmente hubiera permitido que permaneciera durante diez años como procurador de Judea. Pero, aunque se trataba de un regente relativamente aceptable, era un cobarde moral. No era un hombre lo suficientemente competente como para comprender la naturaleza de su tarea como gobernador de los judíos. No lograba entender el hecho de que estos hebreos tenían una religión real, una fe por la que estaban dispuestos a morir, y que millones y millones de ellos, dispersos por todas partes del imperio, tenían a Jerusalén como el santuario de su fe y respetaban al sanedrín por considerarlo el más alto tribunal sobre la tierra.

185:1.1 (1987.5) If Pontius Pilate had not been a reasonably good governor of the minor provinces, Tiberius would hardly have suffered him to remain as procurator of Judea for ten years. Although he was a fairly good administrator, he was a moral coward. He was not a big enough man to comprehend the nature of his task as governor of the Jews. He failed to grasp the fact that these Hebrews had a real religion, a faith for which they were willing to die, and that millions upon millions of them, scattered here and there throughout the empire, looked to Jerusalem as the shrine of their faith and held the Sanhedrin in respect as the highest tribunal on earth.

    Pilato sentía una gran desafección hacia los judíos, y este odio, profundamente arraigado, empezó a manifestarse con prontitud. De todas las provincias romanas, ninguna era tan complicada de gobernar como Judea. Pilato nunca entendió realmente las dificultades que entrañaba la gestión de la comunidad judía y, así pues, muy temprano en su cargo de gobernador, cometió una serie de equivocaciones, que resultaron fatales y prácticamente suicidas. Y fueron estos desaciertos los que dieron a los judíos tal poder sobre él. Cuando querían influir en sus decisiones, todo lo que tenían que hacer era amenazar con alguna revuelta, y Pilato capitulaba de inmediato. Y esta aparente vacilación, o falta de coraje moral del procurador, se debía esencialmente al recuerdo de un cierto número de polémicas, mantenidas con los judíos, en las que siempre había salido derrotado. Los judíos sabían que Pilato les tenía miedo, que temía por su puesto ante Tiberio, y, en múltiples ocasiones, emplearon esa información en profundo y grave detrimento del gobernador.

185:1.2 (1988.1) Pilate did not love the Jews, and this deep-seated hatred early began to manifest itself. Of all the Roman provinces, none was more difficult to govern than Judea. Pilate never really understood the problems involved in the management of the Jews and, therefore, very early in his experience as governor, made a series of almost fatal and well-nigh suicidal blunders. And it was these blunders that gave the Jews such power over him. When they wanted to influence his decisions, all they had to do was to threaten an uprising, and Pilate would speedily capitulate. And this apparent vacillation, or lack of moral courage, of the procurator was chiefly due to the memory of a number of controversies he had had with the Jews and because in each instance they had worsted him. The Jews knew that Pilate was afraid of them, that he feared for his position before Tiberius, and they employed this knowledge to the great disadvantage of the governor on numerous occasions.

    La aversión que los judíos sentían hacia Pilato surgió debido a una serie de desafortunados enfrentamientos con ellos. En primer lugar, Pilato no supo tomar en serio el prejuicio profundamente arraigado de los judíos contra todas las imágenes, que para ellos eran símbolos de idolatría. En consecuencia, permitió que sus soldados entraran en Jerusalén sin quitar las imágenes del César de sus estandartes militares, tal como había sido la práctica habitual de los soldados romanos bajo su predecesor. Una amplia delegación de judíos, durante cinco días, imploró a Pilato que retirara aquellas insignias. Él se negó rotundamente a concederles su petición y los amenazó con la muerte inmediata. Siendo él mismo un escéptico, Pilato no comprendía que hubiera hombres de fuertes sentimientos religiosos que no vacilarían en morir por sus convicciones religiosas; y, por lo tanto, quedó consternado cuando estos judíos se presentaron, desafiantes, ante su palacio e, inclinando el rostro a tierra, le mostraron que estaban dispuestos a morir. Pilato percibió entonces que había proferido una amenaza que no estaba dispuesto a cumplir. Se rindió y ordenó que se quitaran las imágenes de los estandartes de sus soldados en Jerusalén, y desde ese día se vio en gran medida sometido a los caprichos de los líderes judíos, que habían descubierto la debilidad de Pilato de no llevar a cabo sus amenazas.

185:1.3 (1988.2) Pilate’s disfavor with the Jews came about as a result of a number of unfortunate encounters. First, he failed to take seriously their deep-seated prejudice against all images as symbols of idol worship. Therefore he permitted his soldiers to enter Jerusalem without removing the images of Caesar from their banners, as had been the practice of the Roman soldiers under his predecessor. A large deputation of Jews waited upon Pilate for five days, imploring him to have these images removed from the military standards. He flatly refused to grant their petition and threatened them with instant death. Pilate, himself being a skeptic, did not understand that men of strong religious feelings will not hesitate to die for their religious convictions; and therefore was he dismayed when these Jews drew themselves up defiantly before his palace, bowed their faces to the ground, and sent word that they were ready to die. Pilate then realized that he had made a threat which he was unwilling to carry out. He surrendered, ordered the images removed from the standards of his soldiers in Jerusalem, and found himself from that day on to a large extent subject to the whims of the Jewish leaders, who had in this way discovered his weakness in making threats which he feared to execute.

    Con posterioridad, Pilato, decidido a recuperar su prestigio perdido y, en este sentido, hizo colocar los escudos del emperador, utilizados generalmente para adorar al césar, en los muros del palacio de Herodes en Jerusalén. Cuando los judíos protestaron, él se mantuvo firme. Al negarse a escuchar sus protestas, estos apelaron enseguida a Roma y el emperador, con igual rapidez, mandó quitar los escudos ofensivos. Y, en lo sucesivo, Pilato contó incluso con menor estima que antes.

185:1.4 (1988.3) Pilate subsequently determined to regain this lost prestige and accordingly had the shields of the emperor, such as were commonly used in Caesar worship, put up on the walls of Herod’s palace in Jerusalem. When the Jews protested, he was adamant. When he refused to listen to their protests, they promptly appealed to Rome, and the emperor as promptly ordered the offending shields removed. And then was Pilate held in even lower esteem than before.

    Otra cuestión por la que cayó en gran desgracia ante los judíos fue cuando, a expensas de la tesorería del templo, Pilato construyó un nuevo acueducto para suministrar una mayor cantidad de agua a los millones de visitantes que acudían a Jerusalén en las grandes fiestas religiosas. Los judíos alegaban que solo el sanedrín podía hacer el desembolso de los fondos del templo, y no dejaron nunca de vilipendiar a Pilato por su prepotencia. A raíz de esta decisión se produjeron al menos una veintena de disturbios y un gran derramamiento de sangre. La última de estas graves revueltas se originó por la matanza de un amplio grupo de galileos que se encontraba en el altar del templo en su culto de adoración.

185:1.5 (1988.4) Another thing which brought him into great disfavor with the Jews was that he dared to take money from the temple treasury to pay for the construction of a new aqueduct to provide increased water supply for the millions of visitors to Jerusalem at the times of the great religious feasts. The Jews held that only the Sanhedrin could disburse the temple funds, and they never ceased to inveigh against Pilate for this presumptuous ruling. No less than a score of riots and much bloodshed resulted from this decision. The last of these serious outbreaks had to do with the slaughter of a large company of Galileans even as they worshiped at the altar.

    Es significativo que, aunque este indeciso gobernante romano sacrificó a Jesús por temor a los judíos y para salvaguardar su posición personal, fue finalmente depuesto como consecuencia de una innecesaria masacre de samaritanos por las pretensiones de un falso Mesías que llevó tropas al monte Gerizim, donde afirmaba se encontraban enterrados los vasos del templo. Allí se desataron violentos disturbios cuando no logró revelar, como había prometido, el lugar en el que estas vasijas sagradas estaban escondidas. A causa de este incidente, el legado de Siria ordenó a Pilato que fuera a Roma. Tiberio murió mientras Pilato iba de camino a Roma, por lo que no se le nombró nuevamente procurador de Judea. No llegó a recuperarse nunca del todo de la insufrible culpabilidad que cargó sobre sí por haber consentido la crucifixión de Jesús. Al no hallar favor a los ojos del nuevo emperador, se retiró a la provincia de Lausana, donde posteriormente se suicidó.

185:1.6 (1988.5) It is significant that, while this vacillating Roman ruler sacrificed Jesus to his fear of the Jews and to safeguard his personal position, he finally was deposed as a result of the needless slaughter of Samaritans in connection with the pretensions of a false Messiah who led troops to Mount Gerizim, where he claimed the temple vessels were buried; and fierce riots broke out when he failed to reveal the hiding place of the sacred vessels, as he had promised. As a result of this episode, the legatus of Syria ordered Pilate to Rome. Tiberius died while Pilate was on the way to Rome, and he was not reappointed as procurator of Judea. He never fully recovered from the regretful condemnation of having consented to the crucifixion of Jesus. Finding no favor in the eyes of the new emperor, he retired to the province of Lausanne, where he subsequently committed suicide.

    Claudia Prócula, la mujer de Pilato, había oído hablar mucho de Jesús por su doncella fenicia, creyente del evangelio del reino. Tras la muerte de Pilato, Claudia ocupó un lugar destacado en la difusión de la buena nueva.

185:1.7 (1989.1) Claudia Procula, Pilate’s wife, had heard much of Jesus through the word of her maid-in-waiting, who was a Phoenician believer in the gospel of the kingdom. After the death of Pilate, Claudia became prominently identified with the spread of the good news.

    Y todo esto da una buena explicación de lo que sucedió aquella trágica mañana del viernes. Es fácil entender por qué los judíos se tomaban la libertad de dar instrucciones a Pilato —hacer que se levantara a las seis de la mañana para juzgar a Jesús— y también por qué no vacilaron en amenazarlo con acusarlo de traición ante el emperador, si se atrevía a negarse a sus exigencias de ordenar la muerte de Jesús.

185:1.8 (1989.2) And all this explains much that transpired on this tragic Friday forenoon. It is easy to understand why the Jews presumed to dictate to Pilate — to get him up at six o’clock to try Jesus — and also why they did not hesitate to threaten to charge him with treason before the emperor if he dared to refuse their demands for Jesus’ death.

    Un digno gobernador romano, que no se hubiera visto en tal situación de desventaja con respecto a los dirigentes de los judíos, jamás habría permitido que estos religiosos, sanguinarios fanáticos, dieran muerte a un hombre a quien él mismo había declarado inocente de sus falsas acusaciones y exento de culpa. Roma cometió una gran equivocación, un error de gran repercusión en los asuntos terrenales, al mandar al mediocre de Pilato a gobernar Palestina. Tiberio debería haber enviado a los judíos al mejor regidor provincial de su imperio.

185:1.9 (1989.3) A worthy Roman governor who had not become disadvantageously involved with the rulers of the Jews would never have permitted these bloodthirsty religious fanatics to bring about the death of a man whom he himself had declared to be innocent of their false charges and without fault. Rome made a great blunder, a far-reaching error in earthly affairs, when she sent the second-rate Pilate to govern Palestine. Tiberius had better have sent to the Jews the best provincial administrator in the empire.

2. COMPARECENCIA DE JESÚS ANTE PILATO  

2. Jesus Appears Before Pilate

    Cuando Jesús y sus acusadores estaban reunidos delante de la sala de juicios de Pilato, el gobernador romano salió y, hablándole al grupo allí congregado, preguntó: “¿Qué acusación traéis contra este hombre?”. Los saduceos y los miembros del consejo, encargados de deshacerse de Jesús, habían decidido ir ante Pilato con la intención de pedirle que confirmara la sentencia a muerte dictada contra él, sin presentar ninguna acusación concreta. Así pues, el portavoz del tribunal de los sanedritas respondió a Pilato: “Si este hombre no fuera malhechor, no te lo habríamos traído”.

185:2.1 (1989.4) When Jesus and his accusers had gathered in front of Pilate’s judgment hall, the Roman governor came out and, addressing the company assembled, asked, “What accusation do you bring against this fellow?” The Sadducees and councilors who had taken it upon themselves to put Jesus out of the way had determined to go before Pilate and ask for confirmation of the death sentence pronounced upon Jesus, without volunteering any definite charge. Therefore did the spokesman for the Sanhedrist court answer Pilate: “If this man were not an evildoer, we should not have delivered him up to you.”

    Cuando Pilato observó que se resistían a exponer sus cargos contra Jesús, sabiendo que habían pasado toda la noche deliberando sobre su culpabilidad, les contestó: “Puesto que no os habéis puesto de acuerdo en presentar ninguna acusación firme, ¿por qué no tomáis vosotros a este hombre y lo juzgáis según vuestras leyes?”.

185:2.2 (1989.5) When Pilate observed that they were reluctant to state their charges against Jesus, although he knew they had been all night engaged in deliberations regarding his guilt, he answered them: “Since you have not agreed on any definite charges, why do you not take this man and pass judgment on him in accordance with your own laws?”

    Entonces, el escribiente del tribunal del sanedrín le dijo a Pilato: “A nosotros no nos está permitido dar muerte a nadie, y este agitador de nuestra nación es digno de muerte por las cosas que ha dicho y hecho. Por ello hemos venido ante ti para que ratifiques este decreto”.

185:2.3 (1989.6) Then spoke the clerk of the Sanhedrin court to Pilate: “It is not lawful for us to put any man to death, and this disturber of our nation is worthy to die for the things which he has said and done. Therefore have we come before you for confirmation of this decree.”

    Ir ante el gobernador romano con este esquivo intento revela tanto la mala voluntad y la ira de los sanedritas hacia Jesús como su falta de respeto por la imparcialidad, el honor y la dignidad de Pilato. ¡Qué insolencia la de estos ciudadanos-súbditos comparecer ante su gobernador provincial pidiendo un mandato de ejecución contra un hombre antes de dispensarle un juicio justo y sin ni siquiera presentar acusaciones incriminatorias concretas contra él!

185:2.4 (1989.7) To come before the Roman governor with this attempt at evasion discloses both the ill-will and the ill-humor of the Sanhedrists toward Jesus as well as their lack of respect for the fairness, honor, and dignity of Pilate. What effrontery for these subject citizens to appear before their provincial governor asking for a decree of execution against a man before affording him a fair trial and without even preferring definite criminal charges against him!

    Pilato conocía algo la labor de Jesús entre los judíos, y supuso que los cargos que se presentaran contra él tendrían que ver con el quebrantamiento de las leyes eclesiásticas judías; por ello, trató de devolver el caso a su propio tribunal de sanedritas. Nuevamente, Pilato se complacía en hacerles confesar públicamente su impotencia para pronunciar y ejecutar sentencias de muerte, incluso contra alguien de su propia raza, a quien habían llegado a despreciar con tal encarnizado rencor y envidia.

185:2.5 (1989.8) Pilate knew something of Jesus’ work among the Jews, and he surmised that the charges which might be brought against him had to do with infringements of the Jewish ecclesiastical laws; therefore he sought to refer the case back to their own tribunal. Again, Pilate took delight in making them publicly confess that they were powerless to pronounce and execute the death sentence upon even one of their own race whom they had come to despise with a bitter and envious hatred.

    Algunas horas antes, con anterioridad a la medianoche y, tras haber concedido el permiso para que los soldados procediesen al arresto clandestino de Jesús, Pilato había oído más cosas sobre Jesús y sus enseñanzas por parte de Claudia, su mujer, que era conversa parcial al judaísmo y que más tarde se convertiría en una verdadera creyente del evangelio de Jesús.

185:2.6 (1990.1) It was a few hours previously, shortly before midnight and after he had granted permission to use Roman soldiers in effecting the secret arrest of Jesus, that Pilate had heard further concerning Jesus and his teaching from his wife, Claudia, who was a partial convert to Judaism, and who later on became a full-fledged believer in Jesus’ gospel.

    Pilato hubiera deseado posponer aquella audiencia, pero vio que los líderes judíos estaban determinados a darle curso al caso. Sabía que aquella no solo era la mañana de la preparación para la Pascua, sino que ese día, siendo viernes, era también el día de la preparación para el sabbat judío, de descanso y culto de adoración.

185:2.7 (1990.2) Pilate would have liked to postpone this hearing, but he saw the Jewish leaders were determined to proceed with the case. He knew that this was not only the forenoon of preparation for the Passover, but that this day, being Friday, was also the preparation day for the Jewish Sabbath of rest and worship.

    Pilato, siendo extremadamente sensible a la manera irrespetuosa en la que estos judíos lo abordaban, no estaba dispuesto a plegarse a sus exigencias de sentenciar a Jesús a muerte sin un juicio. Así pues, tras esperar unos momentos para que pudieran exponer sus cargos contra el preso, se volvió hacia ellos y dijo: “No condenaré a este hombre a muerte sin un juicio; tampoco accederé a interrogarlo hasta que no hayáis expuesto vuestras acusaciones contra él por escrito”.

185:2.8 (1990.3) Pilate, being keenly sensitive to the disrespectful manner of the approach of these Jews, was not willing to comply with their demands that Jesus be sentenced to death without a trial. When, therefore, he had waited a few moments for them to present their charges against the prisoner, he turned to them and said: “I will not sentence this man to death without a trial; neither will I consent to examine him until you have presented your charges against him in writing.”

    Cuando el sumo sacerdote y los demás oyeron a Pilato decir aquello, le hicieron una señal al escribiente del tribunal, que entregó a Pilato los cargos escritos contra Jesús. Estos cargos eran:

185:2.9 (1990.4) When the high priest and the others heard Pilate say this, they signaled to the clerk of the court, who then handed to Pilate the written charges against Jesus. And these charges were:

    “Este tribunal de sanedritas ha hallado que este hombre es un malhechor y un agitador de nuestra nación, siendo culpable de:

185:2.10 (1990.5) “We find in the Sanhedrist tribunal that this man is an evildoer and a disturber of our nation in that he is guilty of:

    1. Pervertir a nuestra nación e incitar a nuestro pueblo a la rebelión.

185:2.11 (1990.6) “1. Perverting our nation and stirring up our people to rebellion.

    2. Prohibir que el pueblo pague tributos al césar.

185:2.12 (1990.7) “2. Forbidding the people to pay tribute to Caesar.

    3. Llamarse a sí mismo el rey de los judíos y enseñar la fundación de un nuevo reino”.

185:2.13 (1990.8) “3. Calling himself the king of the Jews and teaching the founding of a new kingdom.”

    A Jesús no se le había juzgado formalmente ni declarado legalmente culpable de ninguno de estos cargos. Ni siquiera los oyó cuando se formularon por primera vez, pero Pilato lo hizo traer del pretorio, donde estaba al cuidado de los guardias, e insistió en que dichos cargos se repitieran en la comparecencia de Jesús.

185:2.14 (1990.9) Jesus had not been regularly tried nor legally convicted on any of these charges. He did not even hear these charges when first stated, but Pilate had him brought from the praetorium, where he was in the keeping of the guards, and he insisted that these charges be repeated in Jesus’ hearing.

    Cuando Jesús oyó estas acusaciones, supo muy bien que no se le había permitido hablar sobre estos asuntos ante el tribunal, al igual que lo sabían Juan Zebedeo y sus propios acusadores, pero no respondió a sus falsas acusaciones. Incluso cuando Pilato le ordenó que les respondiera, él no abrió la boca. Pilato quedó tan asombrado por la falta de equidad del procedimiento seguido y tan impresionado por la presencia silenciosa y señorial de Jesús que decidió llevar al preso al interior de la sala de juicios e interrogarlo privadamente.

185:2.15 (1990.10) When Jesus heard these accusations, he well knew that he had not been heard on these matters before the Jewish court, and so did John Zebedee and his accusers, but he made no reply to their false charges. Even when Pilate bade him answer his accusers, he opened not his mouth. Pilate was so astonished at the unfairness of the whole proceeding and so impressed by Jesus’ silent and masterly bearing that he decided to take the prisoner inside the hall and examine him privately.

    Pilato se sentía mentalmente confuso, temeroso de los judíos en su corazón y fuertemente agitado en espíritu ante aquella imponente escena de Jesús allí de pie, en toda su majestuosidad, ante sus sanguinarios acusadores, mirándolos, no con un callado menosprecio, sino con una expresión de auténtica piedad y de doloroso afecto.

185:2.16 (1990.11) Pilate was confused in mind, fearful of the Jews in his heart, and mightily stirred in his spirit by the spectacle of Jesus’ standing there in majesty before his bloodthirsty accusers and gazing down on them, not in silent contempt, but with an expression of genuine pity and sorrowful affection.

3. INTERROGATORIO PRIVADO DE PILATO  

3. The Private Examination by Pilate

    Pilato llevó a Jesús y a Juan Zebedeo a una sala privada, dejando fuera a los guardias en la sala de juicios y le pidió al preso que se sentara. Él se sentó a su lado y le hizo algunas preguntas. Pilato comenzó su conversación con Jesús, asegurándole que no creía que fuera verdad el primer cargo contra él: que pervertía la nación e incitaba a la rebelión. Luego le preguntó: “¿Enseñaste alguna vez que debe negársele los tributos al césar?”. Jesús, señalando a Juan, dijo: “Pregúntale a él o a cualquier otro que haya oído mis enseñanzas”. Entonces Pilato interrogó a Juan sobre esta cuestión y Juan, dando su testimonio con respecto a las enseñanzas de su Maestro, explicó que Jesús y sus apóstoles pagaban impuestos tanto al césar como al templo. Tras preguntarle a Juan, Pilato dijo: “Cuida de no decirle a nadie que hablé contigo”. Y Juan nunca desveló este asunto.

185:3.1 (1991.1) Pilate took Jesus and John Zebedee into a private chamber, leaving the guards outside in the hall, and requesting the prisoner to sit down, he sat down by his side and asked several questions. Pilate began his talk with Jesus by assuring him that he did not believe the first count against him: that he was a perverter of the nation and an inciter to rebellion. Then he asked, “Did you ever teach that tribute should be refused Caesar?” Jesus, pointing to John, said, “Ask him or any other man who has heard my teaching.” Then Pilate questioned John about this matter of tribute, and John testified concerning his Master’s teaching and explained that Jesus and his apostles paid taxes both to Caesar and to the temple. When Pilate had questioned John, he said, “See that you tell no man that I talked with you.” And John never did reveal this matter.

    Entonces Pilato se volvió para continuar interrogando a Jesús: “Y, ahora, en cuanto a la tercera acusación contra ti, ¿eres tú el rey de los judíos?”. Puesto que, al preguntar, había en la inflexión de la voz de Pilato cierta posible sinceridad, Jesús sonrió al procurador y dijo: “Pilato, ¿dices esto por ti mismo o te lo han dicho esos otros, mis acusadores?”. Ante lo cual, en un tono de parcial indignación, el gobernador respondió: “¿Soy yo acaso judío? Tu propio pueblo y los principales sacerdotes te han entregado a mí y me han pedido que te condene a muerte. Yo cuestiono la validez de sus cargos y solo estoy tratando de averiguar por mí mismo qué has hecho. Dime, ¿has dicho que eres el rey de los judíos, y has querido fundar un nuevo reino?”.

185:3.2 (1991.2) Pilate then turned around to question Jesus further, saying: “And now about the third accusation against you, are you the king of the Jews?” Since there was a tone of possibly sincere inquiry in Pilate’s voice, Jesus smiled on the procurator and said: “Pilate, do you ask this for yourself, or do you take this question from these others, my accusers?” Whereupon, in a tone of partial indignation, the governor answered: “Am I a Jew? Your own people and the chief priests delivered you up and asked me to sentence you to death. I question the validity of their charges and am only trying to find out for myself what you have done. Tell me, have you said that you are the king of the Jews, and have you sought to found a new kingdom?”

    Entonces, le dijo Jesús a Pilato: “¿Es que no ves que mi reino no es de este mundo? Si mi reino fuera de este mundo, ciertamente mis discípulos pelearían para que no se me entregara a manos de los judíos. Mi presencia aquí ante ti, con estas ataduras, es suficiente para mostrar a todos los hombres que mi reino es de índole espiritual; es la hermandad de los hombres que mediante la fe y el amor se han convertido en los hijos de Dios. Y esta salvación es a la vez para los gentiles y los judíos”.

185:3.3 (1991.3) Then said Jesus to Pilate: “Do you not perceive that my kingdom is not of this world? If my kingdom were of this world, surely would my disciples fight that I should not be delivered into the hands of the Jews. My presence here before you in these bonds is sufficient to show all men that my kingdom is a spiritual dominion, even the brotherhood of men who, through faith and by love, have become the sons of God. And this salvation is for the gentile as well as for the Jew.”

    “Luego, ¿eres tú entonces rey?”, añadió Pilato. Y Jesús respondió: “Sí, soy ese rey, y mi reino es la familia de los hijos por la fe de mi Padre que está en el cielo. Yo para esto he nacido en este mundo: para mostrar a mi Padre a todos los hombres y dar testimonio de la verdad de Dios. Y aun ahora declaro ante ti que todo el que ama la verdad oye mi voz”.

185:3.4 (1991.4) “Then you are a king after all?” said Pilate. And Jesus answered: “Yes, I am such a king, and my kingdom is the family of the faith sons of my Father who is in heaven. For this purpose was I born into this world, even that I should show my Father to all men and bear witness to the truth of God. And even now do I declare to you that every one who loves the truth hears my voice.”

    Entonces, dijo Pilato, medio en mofa medio en serio: “La verdad, ¿qué es la verdad? ¿Alguien lo sabe?”.

185:3.5 (1991.5) Then said Pilate, half in ridicule and half in sincerity, “Truth, what is truth — who knows?”

    Pilato no era capaz de comprender las palabras de Jesús, ni de entender tampoco la naturaleza de su reino espiritual, pero estaba ahora seguro de que el preso no había hecho nada por lo que fuera merecedor de muerte. Solo con mirar a Jesús, cara a cara, bastó para convencer, incluso a Pilato, de que este hombre afable y agotado, pero majestuoso e íntegro, no era un revolucionario fiero y peligroso que aspirara a establecerse en el trono temporal de Israel. Pilato creyó entender algo de lo que Jesús quería decir cuando se llamó a sí mismo rey, porque conocía las enseñanzas de los estoicos, que afirmaban que “el sabio es rey”. Pilato estaba totalmente convencido de que Jesús, en lugar de ser un peligroso instigador de sediciones, no era ni más ni menos que un visionario inofensivo, un inocente fanático.

185:3.6 (1991.6) Pilate was not able to fathom Jesus’ words, nor was he able to understand the nature of his spiritual kingdom, but he was now certain that the prisoner had done nothing worthy of death. One look at Jesus, face to face, was enough to convince even Pilate that this gentle and weary, but majestic and upright, man was no wild and dangerous revolutionary who aspired to establish himself on the temporal throne of Israel. Pilate thought he understood something of what Jesus meant when he called himself a king, for he was familiar with the teachings of the Stoics, who declared that “the wise man is king.” Pilate was thoroughly convinced that, instead of being a dangerous seditionmonger, Jesus was nothing more or less than a harmless visionary, an innocent fanatic.

    Tras interrogar al Maestro, Pilato regresó al lugar donde estaban los principales sacerdotes y los acusadores de Jesús y dijo: “He interrogado a este hombre, y no hallo ningún delito en él. No creo que sea culpable de los cargos que habéis formulado contra él; pienso que debe ser puesto en libertad”. Y cuando los judíos oyeron aquello, se enfurecieron hasta tal punto que gritaron desenfrenados que Jesús debía morir; y uno de los sanedritas, se acercó con atrevimiento hasta situarse al lado de Pilato, y dijo: “Este hombre alborota al pueblo, desde Galilea hasta toda Judea. Es un agitador y un malhechor. Te lamentarás largamente si dejas ir libre a este perverso hombre”.

185:3.7 (1991.7) After questioning the Master, Pilate went back to the chief priests and the accusers of Jesus and said: “I have examined this man, and I find no fault in him. I do not think he is guilty of the charges you have made against him; I think he ought to be set free.” And when the Jews heard this, they were moved with great anger, so much so that they wildly shouted that Jesus should die; and one of the Sanhedrists boldly stepped up by the side of Pilate, saying: “This man stirs up the people, beginning in Galilee and continuing throughout all Judea. He is a mischief-maker and an evildoer. You will long regret it if you let this wicked man go free.”

    Pilato no sabía qué hacer con Jesús; así pues, cuando los oyó decir que había comenzado su labor en Galilea, pensó en eludir la responsabilidad de resolver el caso, al menos para ganar tiempo y poder pensar, enviando a Jesús a comparecer ante Herodes, que se encontraba entonces en la ciudad asistiendo a la Pascua. Pilato también pensó que aquel gesto contribuiría, quizás, como remedio para aliviar algunos de los agrios sentimientos que habían existido durante algún tiempo entre él y Herodes, debido a numerosos desencuentros sobre asuntos jurisdiccionales.

185:3.8 (1992.1) Pilate was hard pressed to know what to do with Jesus; therefore, when he heard them say that he began his work in Galilee, he thought to avoid the responsibility of deciding the case, at least to gain time for thought, by sending Jesus to appear before Herod, who was then in the city attending the Passover. Pilate also thought that this gesture would help to antidote some of the bitter feeling which had existed for some time between himself and Herod, due to numerous misunderstandings over matters of jurisdiction.

    Pilato, llamando a los guardias, dijo: “Este hombre es galileo. Llevadlo de inmediato a Herodes, y cuando lo haya interrogado, comunicadme su dictamen”. Y remitió a Jesús a Herodes.

185:3.9 (1992.2) Pilate, calling the guards, said: “This man is a Galilean. Take him forthwith to Herod, and when he has examined him, report his findings to me.” And they took Jesus to Herod.

4. JESÚS ANTE HERODES  

4. Jesus Before Herod

    Cuando Herodes Antipas estaba en Jerusalén, se quedaba en el antiguo palacio macabeo de Herodes el Grande, y fue a esta residencia del anterior rey donde los guardas del templo llevaron a Jesús, siendo seguidos por sus acusadores junto con una cada vez mayor multitud de personas. Durante mucho tiempo, Herodes había oído hablar de Jesús y sentía mucha curiosidad por él. Cuando el Hijo del Hombre estuvo ante él, aquel viernes por la mañana, el malvado idumeo no recordó ni por un solo momento al muchacho que años anteriores había aparecido ante él en Séforis, abogando por una decisión justa respecto al dinero que se le debía a su padre, fallecido accidentalmente mientras trabajaba en uno de los edificios públicos. A su entender, Herodes nunca había visto a Jesús, aunque le había preocupado bastante su labor en Galilea. Ahora, que Jesús estaba bajo la custodia de Pilato y de gente de Judea, Herodes estaba deseoso de verlo, teniendo la seguridad de que no tendría problemas con él en el futuro. Herodes había oído mucho acerca de los milagros que había obrado y esperaba que realizara algún prodigio.

185:4.1 (1992.3) When Herod Antipas stopped in Jerusalem, he dwelt in the old Maccabean palace of Herod the Great, and it was to this home of the former king that Jesus was now taken by the temple guards, and he was followed by his accusers and an increasing multitude. Herod had long heard of Jesus, and he was very curious about him. When the Son of Man stood before him, on this Friday morning, the wicked Idumean never for one moment recalled the lad of former years who had appeared before him in Sepphoris pleading for a just decision regarding the money due his father, who had been accidentally killed while at work on one of the public buildings. As far as Herod knew, he had never seen Jesus, although he had worried a great deal about him when his work had been centered in Galilee. Now that he was in custody of Pilate and the Judeans, Herod was desirous of seeing him, feeling secure against any trouble from him in the future. Herod had heard much about the miracles wrought by Jesus, and he really hoped to see him do some wonder.

    Cuando llevaron a Jesús ante Herodes, el tetrarca quedó desconcertado ante su majestuoso aspecto y la serena calma de su semblante. Durante unos quince minutos, Herodes interrogó a Jesús, pero el Maestro no le contestó. Herodes lo ridiculizó y lo retó a que obrara algún milagro, pero Jesús no respondió a sus muchas preguntas ni a su sarcasmo.

185:4.2 (1992.4) When they brought Jesus before Herod, the tetrarch was startled by his stately appearance and the calm composure of his countenance. For some fifteen minutes Herod asked Jesus questions, but the Master would not answer. Herod taunted and dared him to perform a miracle, but Jesus would not reply to his many inquiries or respond to his taunts.

    Entonces Herodes se volvió a los principales sacerdotes y a los saduceos y, prestando atención a sus acusaciones, oyó todo lo que Pilato había oído, y algunas cosas más, sobre las supuestas fechorías del Hijo del Hombre. Finalmente, convenciéndose de que Jesús no hablaría ni realizaría ningún prodigio para él, Herodes, tras burlarse de él durante un tiempo, ataviándolo con un viejo manto real de color púrpura, lo mandó de vuelta a Pilato. Herodes sabía que no tenía jurisdicción sobre Jesús en Judea. Aunque le alegraba pensar que por fin se libraría de Jesús en Galilea, agradecía de que fuera Pilato quien tuviera la responsabilidad de darle muerte. Herodes jamás se había recuperado del temor que lo martirizaba a raíz de haber matado a Juan el Bautista. En ciertos momentos, Herodes tuvo miedo de que Jesús fuera Juan, resucitado de entre los muertos. Se sintió entonces aliviado de esos miedos al observar que Jesús era una clase de persona muy distinta del abiertamente crítico y fogoso profeta, que se había atrevido a desenmascarar y denunciar su vida privada.

185:4.3 (1992.5) Then Herod turned to the chief priests and the Sadducees and, giving ear to their accusations, heard all and more than Pilate had listened to regarding the alleged evil doings of the Son of Man. Finally, being convinced that Jesus would neither talk nor perform a wonder for him, Herod, after making fun of him for a time, arrayed him in an old purple royal robe and sent him back to Pilate. Herod knew he had no jurisdiction over Jesus in Judea. Though he was glad to believe that he was finally to be rid of Jesus in Galilee, he was thankful that it was Pilate who had the responsibility of putting him to death. Herod never had fully recovered from the fear that cursed him as a result of killing John the Baptist. Herod had at certain times even feared that Jesus was John risen from the dead. Now he was relieved of that fear since he observed that Jesus was a very different sort of person from the outspoken and fiery prophet who dared to expose and denounce his private life.

5. JESÚS REGRESA A PILATO  

5. Jesus Returns to Pilate

    Cuando los guardias trajeron a Jesús de vuelta a Pilato, él salió a las escalinatas de fuera del pretorio, donde se había colocado su asiento de juicio, y, congregando a los principales sacerdotes y a los sanedritas, les dijo: “Me habéis presentado a este hombre, acusándolo de que pervierte al pueblo, prohíbe el pago de impuestos y afirma ser el rey de los judíos; pero, habiéndolo interrogado, no hallo en él delito alguno de aquello de lo que lo acusáis. Luego, lo remití a Herodes, y el tetrarca debe de haber llegado a la misma conclusión, dado que nos lo ha devuelto a nosotros. Ciertamente, nada digno de muerte ha hecho este hombre. Si aún pensáis que debe ser castigado, así lo haré antes de soltarlo”.

185:5.1 (1993.1) When the guards had brought Jesus back to Pilate, he went out on the front steps of the praetorium, where his judgment seat had been placed, and calling together the chief priests and Sanhedrists, said to them: “You brought this man before me with charges that he perverts the people, forbids the payment of taxes, and claims to be king of the Jews. I have examined him and fail to find him guilty of these charges. In fact, I find no fault in him. Then I sent him to Herod, and the tetrarch must have reached the same conclusion since he has sent him back to us. Certainly, nothing worthy of death has been done by this man. If you still think he needs to be disciplined, I am willing to chastise him before I release him.”

    Precisamente en el momento en el que los judíos estaban a punto de protestar a gritos en contra de la puesta en libertad de Jesús, una gran muchedumbre venía marchando hacia el pretorio para pedirle a Pilato que soltara a un preso en honor de la fiesta de Pascua. Desde hacía algún tiempo, existía la costumbre en el día de Pascua que los gobernadores romanos permitieran al pueblo pedir el perdón de algún hombre, el que quisieran, que estuviera encarcelado o hubiera sido condenado a muerte. Y, entonces, aquella gente se presentaba ante él para pedirle que liberaran a un preso, y puesto que Jesús había gozado tan recientemente del gran favor de las multitudes, se le ocurrió a Pilato que quizás podría salir de su aprieto proponiéndoles que, al ser Jesús, en ese momento, ante su tribunal, un preso a la espera de sentencia, que les soltaría a este hombre de Galilea como señal de la buena voluntad de la Pascua.

185:5.2 (1993.2) Just as the Jews were about to engage in shouting their protests against the release of Jesus, a vast crowd came marching up to the praetorium for the purpose of asking Pilate for the release of a prisoner in honor of the Passover feast. For some time it had been the custom of the Roman governors to allow the populace to choose some imprisoned or condemned man for pardon at the time of the Passover. And now that this crowd had come before him to ask for the release of a prisoner, and since Jesus had so recently been in great favor with the multitudes, it occurred to Pilate that he might possibly extricate himself from his predicament by proposing to this group that, since Jesus was now a prisoner before his judgment seat, he release to them this man of Galilee as the token of Passover good will.

    Cuando la multitud subía precipitadamente las escalinatas del edificio, Pilato los oyó gritar el nombre de un cierto Barrabás. Barrabás era un destacado agitador político y un ladrón homicida, hijo de un sacerdote, que acababa de ser capturado en el acto mismo de robar y asesinar en la carretera de Jericó. Este hombre estaba sentenciado a muerte y sería ejecutado en cuanto finalizaran las fiestas de la Pascua.

185:5.3 (1993.3) As the crowd surged up on the steps of the building, Pilate heard them calling out the name of one Barabbas. Barabbas was a noted political agitator and murderous robber, the son of a priest, who had recently been apprehended in the act of robbery and murder on the Jericho road. This man was under sentence to die as soon as the Passover festivities were over.

    Pilato se puso en pie y explicó a la multitud que los principales sacerdotes lo habían traído a Jesús ante él, queriendo condenarlo a muerte por determinados cargos, y que él no pensaba que el hombre mereciera la muerte. Dijo Pilato: “¿A quién queréis, pues, que os suelte: a este Barrabás, a un asesino, o a este Jesús de Galilea?”. Y cuando Pilato terminó de decir estas cosas, los sacerdotes y los miembros del consejo del sanedrín gritaron todos a viva voz: “¡A Barrabás, a Barrabás!”. Y, cuando la gente vio que los principales sacerdotes tenían la intención de dar muerte a Jesús, se unieron enseguida al clamor por su muerte, mientras daban fuertes gritos para que soltaran a Barrabás.

185:5.4 (1993.4) Pilate stood up and explained to the crowd that Jesus had been brought to him by the chief priests, who sought to have him put to death on certain charges, and that he did not think the man was worthy of death. Said Pilate: “Which, therefore, would you prefer that I release to you, this Barabbas, the murderer, or this Jesus of Galilee?” And when Pilate had thus spoken, the chief priests and the Sanhedrin councilors all shouted at the top of their voices, “Barabbas, Barabbas!” And when the people saw that the chief priests were minded to have Jesus put to death, they quickly joined in the clamor for his life while they loudly shouted for the release of Barabbas.

    Pocos días antes, esta misma multitud había reverenciado a Jesús, pero aquella muchedumbre no respetaba a quien, habiendo afirmado que era el Hijo de Dios, se encontrara ahora a disposición de los principales sacerdotes y de los dirigentes judíos, siendo juzgado por su vida ante el tribunal de Pilato. Jesús podía ser un héroe a los ojos del pueblo cuando echaba del templo a los cambistas y a los mercaderes, aunque no estando preso, sin ofrecer resistencia, en manos de sus enemigos y enjuiciado a muerte.

185:5.5 (1993.5) A few days before this the multitude had stood in awe of Jesus, but the mob did not look up to one who, having claimed to be the Son of God, now found himself in the custody of the chief priests and the rulers and on trial before Pilate for his life. Jesus could be a hero in the eyes of the populace when he was driving the money-changers and the traders out of the temple, but not when he was a nonresisting prisoner in the hands of his enemies and on trial for his life.

    Pilato se indignó ante la visión de los principales sacerdotes que vociferaban pidiendo el perdón de un notorio asesino, mientras gritaban exigiendo la sangre de Jesús. Vio su maldad y su odio y conocía sus prejuicios y envidia. Por lo tanto les dijo: “¿Cómo es que elegís la vida de un asesino antes que la de este hombre, cuyo peor crimen es llamarse a sí mismo en sentido figurado rey de los judíos?”. Si bien, aquellas no fueron unas palabras prudentes por parte de Pilato. Los judíos eran un pueblo orgulloso, sometido en aquel momento al yugo político de los romanos, aunque aguardando la llegada de un Mesías que los librara, con gran muestra de poder y gloria, de la esclavitud de los gentiles. Se sintieron contrariados, mucho más de lo que Pilato podía llegar a entrever, ante su insinuación de que este maestro de modales amables y extrañas doctrinas, ahora bajo arresto y acusado de delitos merecedores de muerte, pudiera referirse a sí mismo como “el rey de los judíos”. Percibían aquel comentario como un insulto a todo lo que ellos consideraban sagrado y honorable de su existencia como nación y, en consecuencia, dando rienda suelta a su indignación, gritaron con fuerzas que soltaran a Barrabás y dieran muerte a Jesús.

185:5.6 (1993.6) Pilate was angered at the sight of the chief priests clamoring for the pardon of a notorious murderer while they shouted for the blood of Jesus. He saw their malice and hatred and perceived their prejudice and envy. Therefore he said to them: “How could you choose the life of a murderer in preference to this man’s whose worst crime is that he figuratively calls himself the king of the Jews?” But this was not a wise statement for Pilate to make. The Jews were a proud people, now subject to the Roman political yoke but hoping for the coming of a Messiah who would deliver them from gentile bondage with a great show of power and glory. They resented, more than Pilate could know, the intimation that this meek-mannered teacher of strange doctrines, now under arrest and charged with crimes worthy of death, should be referred to as “the king of the Jews.” They looked upon such a remark as an insult to everything which they held sacred and honorable in their national existence, and therefore did they all let loose their mighty shouts for Barabbas’s release and Jesus’ death.

    Pilato sabía que Jesús era inocente de los cargos presentados en su contra y, si hubiera sido un juez justo y valiente, lo habría absuelto y dejado libre. Pero tenía miedo de provocar a estos encolerizados judíos y, mientras vacilaba en cumplir con su deber, llegó un mensajero y le hizo entrega de un mensaje sellado de Claudia, su esposa.

185:5.7 (1994.1) Pilate knew Jesus was innocent of the charges brought against him, and had he been a just and courageous judge, he would have acquitted him and turned him loose. But he was afraid to defy these angry Jews, and while he hesitated to do his duty, a messenger came up and presented him with a sealed message from his wife, Claudia.

    Pilato indicó a los allí congregados ante él que deseaba leer aquella misiva que acababa de recibir antes de continuar adelante con aquel proceso. Cuando Pilato abrió la carta de su esposa, leyó: “Te ruego que no tengas nada que ver con ese hombre justo e inocente a quien llaman Jesús, porque esta noche he sufrido mucho en sueños por causa de él”. Esta nota de Claudia no solo afectó sobremanera a Pilato, haciendo que se demorara su dictamen sobre aquel asunto, sino que, lamentablemente, proporcionó bastante tiempo a los líderes judíos para poder circular libremente entre la multitud e instar al pueblo a que pidieran la libertad de Barrabás y clamaran por la crucifixión de Jesús.

185:5.8 (1994.1) Pilate indicated to those assembled before him that he wished to read the communication which he had just received before he proceeded further with the matter before him. When Pilate opened this letter from his wife, he read: “I pray you have nothing to do with this innocent and just man whom they call Jesus. I have suffered many things in a dream this night because of him.” This note from Claudia not only greatly upset Pilate and thereby delayed the adjudication of this matter, but it unfortunately also provided considerable time in which the Jewish rulers freely circulated among the crowd and urged the people to call for the release of Barabbas and to clamor for the crucifixion of Jesus.

    Finalmente, Pilato se centró de nuevo en solucionar el problema al que se enfrentaba, preguntando a aquella concentración de personas, mezcla de dirigentes judíos y de gente en busca de un indulto: “¿Qué queréis, pues, que haga del que se llama rey de los judíos?”. Y todos ellos gritaron de común acuerdo: “¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!”. El consenso que halló en las exigencias de aquella variada muchedumbre sorprendió y alarmó a Pilato, a este juez injusto, dejado llevar por el miedo.

185:5.9 (1994.2) Finally, Pilate addressed himself once more to the solution of the problem which confronted him, by asking the mixed assembly of Jewish rulers and the pardon-seeking crowd, “What shall I do with him who is called the king of the Jews?” And they all shouted with one accord, “Crucify him! Crucify him!” The unanimity of this demand from the mixed multitude startled and alarmed Pilate, the unjust and fear-ridden judge.

    Entonces, una vez más, Pilato dijo: “¿Por qué queréis crucificar a este hombre? ¿Qué mal ha hecho? ¿Quién saldrá al frente para declarar contra él?”. Pero cuando oyeron a Pilato hablar en defensa de Jesús, se pusieron a gritar aun más: “¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!”.

185:5.10 (1994.3) Then once more Pilate said: “Why would you crucify this man? What evil has he done? Who will come forward to testify against him?” But when they heard Pilate speak in defense of Jesus, they only cried out all the more, “Crucify him! Crucify him!”

    Luego, Pilato se dirigió de nuevo a ellos sobre la puesta en libertad de un preso con motivo de la Pascua, diciéndoles: “Una vez más os pregunto: ¿A cuál de los dos queréis que os suelte en este tiempo de Pascua?”. Y, otra vez, la muchedumbre gritó: “¡Danos a Barrabás!”.

185:5.11 (1994.4) Then again Pilate appealed to them regarding the release of the Passover prisoner, saying: “Once more I ask you, which of these prisoners shall I release to you at this, your Passover time?” And again the crowd shouted, “Give us Barabbas!”

    Entonces, Pilato añadió: “Si suelto al asesino, a Barrabás, ¿qué he de hacer con Jesús?”. Y, una vez más, la multitud gritó al unísono: “¡Sea crucifícado! ¡Sea crucificado!”.

185:5.12 (1994.5) Then said Pilate: “If I release the murderer, Barabbas, what shall I do with Jesus?” And once more the multitude shouted in unison, “Crucify him! Crucify him!”

    Pilato estaba aterrorizado por el insistente clamor del gentío, que actuaba bajo la dirección personal de los principales sacerdotes y miembros del consejo del sanedrín; no obstante, decidió hacer al menos un intento más por calmar a la multitud y salvar a Jesús.

185:5.13 (1994.6) Pilate was terrorized by the insistent clamor of the mob, acting under the direct leadership of the chief priests and the councilors of the Sanhedrin; nevertheless, he decided upon at least one more attempt to appease the crowd and save Jesus.

6. ÚLTIMA APELACIÓN DE PILATO  

6. Pilate’s Last Appeal

    Solo los enemigos de Jesús intervienen en todo lo que está sucediendo este viernes por la mañana temprano ante Pilato. Sus muchos amigos o bien no se han enterado aún de su arresto durante la noche ni de su juicio a aquellas horas del amanecer o bien están escondidos para no ser también arrestados y declarados dignos de muerte por creer en las enseñanzas de Jesús. En la multitud que clama por la muerte del Maestro, se hallan únicamente sus enemigos jurados y gente irreflexiva, fácilmente manipulable.

185:6.1 (1994.7) In all that is transpiring early this Friday morning before Pilate, only the enemies of Jesus are participating. His many friends either do not yet know of his night arrest and early morning trial or are in hiding lest they also be apprehended and adjudged worthy of death because they believe Jesus’ teachings. In the multitude which now clamors for the Master’s death are to be found only his sworn enemies and the easily led and unthinking populace.

    Pilato quiso hacer una última apelación a la piedad de la muchedumbre. Pero, por miedo a enfrentarse con el clamor de aquel mal inducido gentío, que gritaba pidiendo la sangre de Jesús, ordenó a los guardias judíos y a los soldados romanos que se llevaran a Jesús y lo azotaran, algo injusto e ilícito, puesto que la ley romana estipulaba que solamente se azotaran a los condenados a muerte por crucifixión. Los guardias trasladaron a Jesús al patio descubierto del pretorio para azotarle. Aunque sus enemigos no fueron testigos de aquello, Pilato sí lo fue, y antes de que acabaran con este perverso maltrato, Pilato mandó a los flageladores que parasen y les señaló que lo trajeran ante él. Antes de azotar a Jesús con sus látigos de nudos, estando atado al poste de la flagelación, lo vistieron de nuevo con el manto de púrpura y, entretejiendo una corona de espinas, la pusieron sobre su frente. Después de colocarle en la mano una caña a modo de cetro, doblando la rodilla delante de él, le hacían burla, diciendo: “¡Salve, rey de los judíos!”. Y le escupían y lo golpeaban en la cara con las manos. Y uno de ellos, antes de devolverlo a Pilato, le quitó la caña de la mano y lo golpeó con ella en la cabeza.

185:6.2 (1995.1) Pilate would make one last appeal to their pity. Being afraid to defy the clamor of this misled mob who cried for the blood of Jesus, he ordered the Jewish guards and the Roman soldiers to take Jesus and scourge him. This was in itself an unjust and illegal procedure since the Roman law provided that only those condemned to die by crucifixion should be thus subjected to scourging. The guards took Jesus into the open courtyard of the praetorium for this ordeal. Though his enemies did not witness this scourging, Pilate did, and before they had finished this wicked abuse, he directed the scourgers to desist and indicated that Jesus should be brought to him. Before the scourgers laid their knotted whips upon Jesus as he was bound to the whipping post, they again put upon him the purple robe, and plaiting a crown of thorns, they placed it upon his brow. And when they had put a reed in his hand as a mock scepter, they knelt before him and mocked him, saying, “Hail, king of the Jews!” And they spit upon him and struck him in the face with their hands. And one of them, before they returned him to Pilate, took the reed from his hand and struck him upon the head.

    Entonces, Pilato llevó fuera a este preso sangrando y lacerado y, presentándoselo a aquella dispar multitud, dijo: “¡He aquí el hombre! Os digo otra vez no hallo ningún delito en él, y una vez que ha sido azotado, quiero soltarlo”.

185:6.3 (1995.2) Then Pilate led forth this bleeding and lacerated prisoner and, presenting him before the mixed multitude, said: “Behold the man! Again I declare to you that I find no crime in him, and having scourged him, I would release him.”

    Allí estaba pues Jesús el Nazareno, envuelto en un viejo manto real de púrpura con una corona de espinas que se hendían en su dulce frente. Su rostro estaba manchado de sangre y su cuerpo inclinado por el sufrimiento y la aflicción. Pero nada puede apelar a los insensibles corazones de quienes son víctimas de un odio intenso y visceral y esclavos de los prejuicios religiosos. Aquella visión produjo un fuerte estremecimiento por todos los dominios de un universo inmenso, pero no conmovió los corazones de aquellos que tenían en mente acabar con Jesús.

185:6.4 (1995.3) There stood Jesus of Nazareth, clothed in an old purple royal robe with a crown of thorns piercing his kindly brow. His face was bloodstained and his form bowed down with suffering and grief. But nothing can appeal to the unfeeling hearts of those who are victims of intense emotional hatred and slaves to religious prejudice. This sight sent a mighty shudder through the realms of a vast universe, but it did not touch the hearts of those who had set their minds to effect the destruction of Jesus.

    Cuando se habían recuperado de una primera impresión, tras ver la lastimosa condición en la que se encontraba el Maestro, gritaron aún más alto y durante más tiempo: “¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo! ¡Crucifícalo!”.

185:6.5 (1995.4) When they had recovered from the first shock of seeing the Master’s plight, they only shouted the louder and the longer, “Crucify him! Crucify him! Crucify him!”

    Y entonces Pilato comprendió que resultaba en vano tratar de apelar a sus supuestos sentimientos de piedad. Dio unos pasos hacia adelante y dijo: “Veo que habéis tomado la decisión de que este hombre debe morir, ¿pero qué ha hecho para merecer la muerte? ¿Quién dirá cuál es su crimen?”.

185:6.6 (1995.5) And now did Pilate comprehend that it was futile to appeal to their supposed feelings of pity. He stepped forward and said: “I perceive that you are determined this man shall die, but what has he done to deserve death? Who will declare his crime?”

    Entonces el sumo sacerdote mismo se adelantó y, llegando hasta Pilato, afirmó furioso: “Nosotros tenemos una ley sagrada y, conforme a esa ley, él debe morir, porque ha afirmado que es el Hijo de Dios”. Cuando Pilato oyó aquello, sintió aún más temor, no solo de los judíos, sino que, recordando la misiva de su esposa y la mitología griega de los dioses que descendían sobre la tierra, tembló entonces ante el pensamiento de que Jesús fuera posiblemente un personaje divino. Hizo gestos a la muchedumbre para que se mantuviera en calma mientras tomaba a Jesús del brazo y de nuevo lo llevó al interior del edificio para poder interrogarlo una vez más. Se sentía confundido por el temor, a la vez que desconcertado por su propia superstición y hostigado por la actitud obstinada del gentío.

185:6.7 (1995.6) Then the high priest himself stepped forward and, going up to Pilate, angrily declared: “We have a sacred law, and by that law this man ought to die because he made himself out to be the Son of God.” When Pilate heard this, he was all the more afraid, not only of the Jews, but recalling his wife’s note and the Greek mythology of the gods coming down on earth, he now trembled at the thought of Jesus possibly being a divine personage. He waved to the crowd to hold its peace while he took Jesus by the arm and again led him inside the building that he might further examine him. Pilate was now confused by fear, bewildered by superstition, and harassed by the stubborn attitude of the mob.

7. EL ÚLTIMO INTERROGATORIO DE PILATO  

7. Pilate’s Last Interview

    Cuando Pilato, tembloroso por el miedo y la conmoción, se sentó al lado de Jesús, le preguntó: “¿De dónde eres tú? ¿Quién eres realmente? ¿Qué es eso que dicen que eres el Hijo de Dios?”.

185:7.1 (1995.7) As Pilate, trembling with fearful emotion, sat down by the side of Jesus, he inquired: “Where do you come from? Really, who are you? What is this they say, that you are the Son of God?”

    Pero Jesús difícilmente podía contestar a las preguntas que le hacía un juez débil, dubitativo y amedrantado, que tan injustamente lo había hecho azotar incluso habiéndolo hallado inocente de cualquier delito, y antes de haber sido legalmente sentenciado a muerte. Jesús miró de frente a Pilato, pero no le respondió. Entonces le dijo Pilato: “¿A mí no me hablas? ¿No sabes que todavía tengo poder para soltarte o para crucificarte? Entonces respondió Jesús: “Ningún poder tendrías contra mí si no te fuera dado de arriba. No puedes ejercer ninguna autoridad sobre el Hijo del Hombre, a menos que el Padre de los cielos lo permita. Pero no eres tan culpable, porque ignoras el evangelio. El que me traicionó y quien me entregó a ti, esos tienen mayor pecado”.

185:7.2 (1996.1) But Jesus could hardly answer such questions when asked by a man-fearing, weak, and vacillating judge who was so unjust as to subject him to flogging even when he had declared him innocent of all crime, and before he had been duly sentenced to die. Jesus looked Pilate straight in the face, but he did not answer him. Then said Pilate: “Do you refuse to speak to me? Do you not realize that I still have power to release you or to crucify you?” Then said Jesus: “You could have no power over me except it were permitted from above. You could exercise no authority over the Son of Man unless the Father in heaven allowed it. But you are not so guilty since you are ignorant of the gospel. He who betrayed me and he who delivered me to you, they have the greater sin.”

    Esta última conversación con Jesús aterró totalmente a Pilato. Aquel cobarde moral y pusilánime autoridad judicial actuaba ahora bajo el doble peso del temor supersticioso hacia Jesús y del terror mortal a los líderes judíos.

185:7.3 (1996.2) This last talk with Jesus thoroughly frightened Pilate. This moral coward and judicial weakling now labored under the double weight of the superstitious fear of Jesus and mortal dread of the Jewish leaders.

    De nuevo, apareció Pilato ante la muchedumbre, diciendo: “Estoy seguro de que este hombre solo ha transgredido vuestra religión. Debéis llevároslo y juzgarlo conforme a vuestra ley. ¿Por qué queréis que dé mi consentimiento a su muerte por haber quebrantado vuestras tradiciones?”.

185:7.4 (1996.3) Again Pilate appeared before the crowd, saying: “I am certain this man is only a religious offender. You should take him and judge him by your law. Why should you expect that I would consent to his death because he has clashed with your traditions?”

    Pilato estaba prácticamente listo para liberar a Jesús cuando Caifás, el sumo sacerdote, se acercó al acobardado juez romano y, agitando vengativamente un dedo en la cara de Pilato, dijo, furioso, unas palabras que toda la multitud pudo oír: “Si sueltas a este hombre, no eres amigo del césar; y me cuidaré de que el emperador sepa todo esto”. Aquella amenaza, hecha públicamente, resultó ser demasiado para Pilato. El temor por su fortuna personal eclipsó en aquel momento cualquier otra consideración, y el medroso gobernador ordenó que trajesen a Jesús ante el asiento de juicio. Estando el Maestro allí, frente a ellos, Pilato señaló a él y dijo en son de burla: “Aquí tenéis a vuestro rey”. Y los judíos respondieron: “¡Que se lo lleven. Crucifícalo! ¡Crucifícalo!”. Y entonces Pilato dijo, con gran ironía y sarcasmo: “¿A vuestro rey he de crucificar?”. Y los judíos respondieron: “Sí, ¡crucifícalo! No tenemos más rey que el césar”. Y entonces Pilato comprendió que no existía ninguna esperanza de salvar a Jesús, no estando él dispuesto a enfrentarse a los judíos.

185:7.5 (1996.4) Pilate was just about ready to release Jesus when Caiaphas, the high priest, approached the cowardly Roman judge and, shaking an avenging finger in Pilate’s face, said with angry words which the entire multitude could hear: “If you release this man, you are not Caesar’s friend, and I will see that the emperor knows all.” This public threat was too much for Pilate. Fear for his personal fortunes now eclipsed all other considerations, and the cowardly governor ordered Jesus brought out before the judgment seat. As the Master stood there before them, he pointed to him and tauntingly said, “Behold your king.” And the Jews answered, “Away with him. Crucify him!” And then Pilate said, with much irony and sarcasm, “Shall I crucify your king?” And the Jews answered, “Yes, crucify him! We have no king but Caesar.” And then did Pilate realize that there was no hope of saving Jesus since he was unwilling to defy the Jews.

8. LA TRÁGICA CAPITULACIÓN DE PILATO  

8. Pilate’s Tragic Surrender

    Aquí estaba el Hijo de Dios encarnado como Hijo del Hombre. Había sido arrestado sin procesamiento; enjuiciado sin testigos; castigado sin veredicto; y, ahora, va a ser condenado pronto a muerte por un juez injusto, que había confesado que no hallaba delito en él. Si Pilato creyó que apelaría al sentimiento patriótico de la multitud al referirse a Jesús como el “rey de los judíos”, fracasó por completo. No estaba en las expectativas de los judíos tener un rey así. La declaración de los principales sacerdotes y de los saduceos de que “No tenemos más rey que el césar”, causó conmoción en el insensato gentío, pero era demasiado tarde ya para salvar a Jesús, incluso si la muchedumbre se hubiera atrevido a abrazar la causa del Maestro.

185:8.1 (1996.5) Here stood the Son of God incarnate as the Son of Man. He was arrested without indictment; accused without evidence; adjudged without witnesses; punished without a verdict; and now was soon to be condemned to die by an unjust judge who confessed that he could find no fault in him. If Pilate had thought to appeal to their patriotism by referring to Jesus as the “king of the Jews,” he utterly failed. The Jews were not expecting any such a king. The declaration of the chief priests and the Sadducees, “We have no king but Caesar,” was a shock even to the unthinking populace, but it was too late now to save Jesus even had the mob dared to espouse the Master’s cause.

    Pilato tenía miedo de que produjera algún alboroto o alguna revuelta. No podía arriesgarse a que hubiera disturbios en Jerusalén durante la semana de Pascua. El césar lo había amonestado recientemente, y no quería arriesgarse a recibir otra amonestación. La gente vitoreó cuando Pilato ordenó que soltaran a Barrabás. Luego, mandó que le trajeran una vasija y agua y allí, ante la multitud, se lavó las manos, diciendo: “Inocente soy yo de la sangre de este hombre. Vosotros habéis tomado la decisión de que debe morir, pero yo no encontré delito en él. Allá vosotros. Los soldados se lo llevarán”. Y el gentío aclamó y contestó: “Que su sangre sea sobre nosotros y sobre nuestros hijos”.

185:8.2 (1996.6) Pilate was afraid of a tumult or a riot. He dared not risk having such a disturbance during Passover time in Jerusalem. He had recently received a reprimand from Caesar, and he would not risk another. The mob cheered when he ordered the release of Barabbas. Then he ordered a basin and some water, and there before the multitude he washed his hands, saying: “I am innocent of the blood of this man. You are determined that he shall die, but I have found no guilt in him. See you to it. The soldiers will lead him forth.” And then the mob cheered and replied, “His blood be on us and on our children.”





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